¿Sabe realmente qué está consumiendo cuando compra un embutido económico en la calle?

Una alarmante investigación revela que el incremento en el precio de los alimentos ha impulsado un peligroso mercado ilegal de carne de desecho en la capital colombiana.

El peligro oculto de los chorizos baratos en Bogotá

Los embutidos callejeros de bajo costo en Bogotá están siendo fabricados con residuos de pieles no aptos para el consumo humano. El irresistible aroma de la carne sobre las brasas sigue cautivando a miles de bogotanos en cada esquina de la ciudad. Con opciones que incluyen acompañamientos tradicionales como papa, arepa o mazorca, los precios de estos productos inician desde los 2.000 pesos. Esta realidad económica plantea una pregunta inevitable: ¿cómo logran mantener tarifas tan bajas frente al encarecimiento general de los alimentos y el impuesto al consumo? La respuesta se encuentra en el uso de materias primas altamente peligrosas procedentes de industrias textiles.

¿Qué es la “carne de desecho” de las curtiembres?

La carne de desecho de curtiembres es el residuo tisular que se raspa de las pieles de ganado durante el proceso de manufactura del cuero. Comerciantes informales adquieren la libra de este subproducto por valores irrisorios que oscilan entre los 900 y los 1.500 pesos. Esta sustancia, conocida en el entorno informal como “rila” o “mota”, contrasta drásticamente con los precios del mercado formal, los cuales llegan a ser hasta 15 veces más altos. Existe además una variante comercializada como “falda de sobrebarriga” a 3.500 pesos la libra, la cual se distribuye ilegalmente en restaurantes y fábricas mayoristas de empanadas. Las condiciones de acopio de estos residuos carecen por completo de cadenas de frío, almacenándose en canastas sobre el suelo expuestas a una contaminación bacteriana extrema.

Rigurosa investigación forense confirma los riesgos sanitarios

Las muestras técnico-científicas confirman que los embutidos analizados carecen de registros sanitarios y provienen de focos de insalubridad. Frente a las crecientes denuncias por intoxicaciones alimentarias, la firma forense y de investigación privada PTC (Private Investigation Technology S.A.S.) lideró un seguimiento técnico sobre esta problemática.

El director de la firma, Jeisson Villamil, explicó que mediante el análisis de fichas técnicas y el cotejo de materias primas se verificó el origen de los insumos en las curtiembres. Los investigadores criminales de PTC constataron que el producto despachado a los puestos de comida rápida carecía de marcas comerciales, fechas de fabricación y tiempos de vencimiento. La agencia determinó la existencia de bodegas y centros de picado clandestinos en zonas críticas como el barrio San Benito, operando sin la infraestructura mínima requerida por la ley.

Controles de las autoridades de salud en la capital

La Secretaría de Salud de Bogotá inspecciona miles de establecimientos para garantizar el expendio seguro de productos cárnicos autorizados. Entre el año 2023 y los primeros meses de 2024, las autoridades sanitarias locales ejecutaron cerca de 12.330 visitas de control e inspección. Como resultado de estas acciones, un total de 8.479 locales comerciales recibieron la debida acreditación institucional. Los establecimientos formales que cumplen rigurosamente las exigencias legales portan un distintivo visible con la leyenda “Cumplen con la Norma”.

Por su parte, las bodegas clandestinas ligadas al procesamiento del cuero carecen de la certificación del Invima, entidad encargada de regular y vigilar los registros de embutidos procesados en Colombia.


Si desea conocer más sobre seguridad y validación de evidencias, click en el botón Investigación Criminal y Forense


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